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Fantasía

“La gente cree —pensó Sombra—. Eso es lo que la gente hace: creen. Y luego no se responsabilizan de sus creencias; invocan cosas, y no confían en sus invocaciones. La gente puebla la oscuridad con fantasmas, dioses, electrones, cuentos. La gente imagina y cree: y es esa creencia, esa creencia firme como la roca, la que hace que las cosas sucedan.”

American gods, Edición X aniversario. Neil Gaiman, 2011. Roca editorial, año 2016.

Si pudiera hablar sobre todo lo que el género de fantasía tiene para ofrecer, si pudiera expresar las infinitas posibilidades de expresión que se encuentran en él, de seguro te terminarías aburriendo porque esto sería un chorizo de letras laaaaargo e infinito. Da más para ser el tipo de charla que se disfruta cara a cara mientras se intercambian ideas y experiencias. Así que, ya sabés, me invitás unos mates o un café y tenemos para hablar horas y horas.

Mientras, te cuento que dentro de este género tengo gustos muy diversos. En mi biblioteca se codean historias de fantasía clásica (o de “espada y brujería”) como El Hobbit y la trilogía de El señor de los anillos de Tolkkien o la del Vatídico de Robin Hobb. He leído la saga El reino de los dragones de R. A. Knaak y también la del Mago Negro, de Trudi Canavan, que la recomiendo mucho por la variedad de temas actuales que abarca.

Confieso que no leí Harry Potter, pero tengo la saga de Las crónicas de Narnia de C. S. Lewis, entre otras.

De “los otros tipos” de fantasía, hay montones. Partiendo de American Goods de Neil Gaiman, que es uno de mis libros favoritos de todos los tiempos, las historias modernas (con magia y criaturas) que he leído son incontables. Mi amor por la lectura renació con la saga Cazadores de Sombras de Cassandra Clare.

Me encantan las hadas. La saga Alas de Aprilynne Pike es hermosa. La saga Susurros de A. G. Howard y todo el universo de Alicia en el país de las maravillas tienen un lugar especial en mi corazón. En general, me gustan muchos los rettellings de cuentos clásicos, como toda la saga de Las dieciséis lunas de Marissa Meyer (Cinder, Scarlet, Cress, Fairest y Winter) que está en el límite entre la ciencia ficción y la fantasía, con algo de romance, obvio.

En la mezcla de géneros, pero dominado por la fantasía, está El fin de los sueños de Gabriella Campbell, otro de mis favoritos.

Supongo que el llamado “romance paranormal” podría incluirse dentro de la fantasía. Sí, alguna vez leí Crepúsculo y otras sagas con ángeles, brujas modernas u hombres lobo.

Haciendo mención especial a la literatura fantástica nacional, en lo que respecta a la fantasía tradicional me enamoré de Los viajes de Marion de Victoria Bayona y la trilogía de El ultimo reino de Leo Batic, fue una aventura especial para mí. Con la fantasía urbana, más oscura y en el límite con el terror (y algo erótica) me volví fanática de La hora sexta de H. Kramer.

En lo que respecta a cine, por supuesto que me vi todas las películas de El señor de los anillos, de El hobbit, Harry Potter, las de Narnia y otras sagas como Piratas del Caribe. No me volví fanática de ninguna, excepto las de Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo hechas por Tim Burton. Esas me encantan. De lo visto en Netflix puedo destacar la serie de Sabrina, que me pareció muy buena en muchos aspectos. También vi Las crónicas de Shannara, pero la detesté.

Me gusta escribir fantasía, me da permiso para dejar volar mi imaginación. No es que no haya límites, pero casi. Se pueden inventar civilizaciones, mundos, universos enteros. Nacen todo tipo de criaturas con los más inimaginados poderes. No importa el tiempo ni el espacio siempre que se mantenga la lógica.

Admiro a los escritores que tienen la facultad de crear universos creíbles, donde cada elemento (seres, sociedad, religión, tecnología, política) se encastra con coherencia.

Aunque la fantasía clásica (la denominada de “espada y brujería”) no es mi fuerte, sí he incursionado en sus redes para escribir una historia. Empezó como un sueño y evolucionó a novela. Está subida a mi cuenta de Wattpad, pero no está terminada.

De igual modo, pero inspirada por Cazadores de sombras, me metí en la fantasía urbana juvenil con otra novela que está muchísimo más avanzada, pero también inconclusa. No la estoy subiendo a ninguna plataforma, pero algún día, espero, verá la luz.

Muchas veces he usado la fantasía para expresar las cosas que me molestan, los defectos que veo en la sociedad. He escrito más de cien cuentos y la mayoría se pueden encajar en alguna rama de este género. En una ocasión, pensando en esto, me enojé conmigo misma porque estaba llenando cuadernos, carpetas, gigas, con historias que pensé que no me llevarían a ningún lado. Sí, los adultos leen fantasía, pero de un tipo muy específica, lo demás se deja para el público joven. Además, mis historias no son atractivas para ser editadas comercialmente. Hablan de violencia en todas sus formas, pero sobre todo doméstica, de injusticia, de abandono. Así que, como no sabía qué hacer con esas historias, las empecé a juntar en una antología que se llama La magia es para boludos, algunas de esas historias también están en Wattpad.

Intenté incursionar en la novela negra y tampoco me pude despegar de la fantasía. Así nació otra antología titulada Ciudad alada que es casi como un grito, una queja sorda a todo lo que está mal y que muestra que, no por llevar alas, te convertís en una buena persona.

2 comentarios en “Fantasía”

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