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Ciencia Ficción

“(…) Espero encontrarme con H. G. Wells o tener la compañía de Jules Verne. Cuando trabajo en un espacio viviente entre los dos, entro en éxtasis. (…) Mis melodías y números están aquí. Han llenado mis años, los años en que rehusé morirme. Y para eso mismo escribo, escribo, escribo, al mediodía o a las tres de la mañana. Para no estar muerto.”

Ray Bradbury, 1997, prólogo de El hombre ilustrado, editorial Minotauro, año 2014.

Creo que la ciencia ficción es más que profética, es catártica. La usamos para expresar nuestros deseos de un futuro mejor, pero también reflejan nuestros miedos. No sabemos que rumbo está tomado la humanidad, si vamos bien o mal, si estamos evolucionando hacia una utopía (lo que es más un deseo que una realidad) o si estamos llevando al mundo directamente a la mierda. Sinceramente, espero que estemos más o menos ahí en el medio.

Cada uno tiene su propia visión. Trato de conocerlas todas. Dentro de los autores de ciencia ficción que más he leído están Julio Verne, Ray Bradbury, Isaac Asimov y Philip K. Dick que son como los padres del género para mí. No me faltan libros como 1984 de George Orwel, Un mundo feliz de Aldous Huxley o Utopía de Tomás Moro. Son lectura obligatoria para conocer el género.

En mi biblioteca tengo también sagas más nuevas como Los juegos del hambre de Suzanne Collins, Divergente de Veronica Roth y Stillheart de Brandon Sanderson. Supongo que las sagas con extraterrestres y chicos con poderes paranormales van en este género. Llegué a leerme más de 30 libros de Animorph de K. A. Applegate y la saga de Soy el número Cuatro de Pittacus Lore. Si me pusiera a nombrar todos los libros de ciencia ficción que he leído, no terminaría más.

Merece mención especial la literatura nacional. Me gustó mucho la saga del universo de Rebelión de Anna K. Franco, y El efecto elefante de Marisa Potes.

No tengo problemas en ver la película de un libro que ya he leído. Prefiero hacerlo en ese orden: primero leo el libro, después veo la película. Por ejemplo, cuando salió la película basada en Ready Player One de Ernest Cline, tenía entradas para el estreno del jueves, así que entre el sábado y el domingo anterior me leí el libro para ir preparada. Era la misma historia, pero contada de dos formas distintas, y lo disfruté el doble.

Hablando de series y de cine, en Netflix me he visto todo lo que tenga el sello de Marvel y casi todo lo de DC también. Por supuesto que al Universo Cinematográfico de Marvel me lo sé de memoria. He visto las más de veinte películas varias veces cada una (y no me canso), también las de los X-Men, Deadpool, las de Spiderman… En fin, todas las de superhéroes, los amo. Y mi amor se hace extensivo a DC cuando se trata de la pantalla grande. Todos los Superman, todos los Batman, los villanos, los héroes… Creo que Aquaman es la mejor película del 2018.

De todos modos, aclaro, no tengo comics de DC, pero sí de Capitan Marvel, La última cacería de Kraven, Deadpool kills the Marvel univers, Avengers vs X-Men, Guantelete Infinito y algún número más dando vueltas.

Mi amor por la ciencia ficción nació hace años. Me vi todas las temporadas de Star Trek: la serie original, Star Trek: la nueva generación y Star Trek: Enterprice. Sí, sé que me faltaron varias, pero era lo que había. Y me vi todas las películas, incluyendo las nuevas.

¡También me gusta Star Wars! Aunque admito que no sigo con la misma pasión la saga de películas y nunca me las he visto en orden, tampoco he visto los spin off. Perdón.

Todo lo que leo y lo que veo me sirve de inspiración para mis propias historias. Cuando escribo cuentos de ciencia ficción mi estilo es más bien distópico o fatalista.

Mi cariño hacia Marvel y las series de superhéroes se refleja en una bilogía que tengo en producción. Está muy influenciada por la serie Agentes de S.H.I.E.L.D., pero transcurre acá en Argentina.

También tengo un cuento publicado en la antología española Cine B. De bajo presupuesto, de mal gusto, escandaloso o simplemente malo (sí, todo eso es el nombre de la antología) que va bien al tono con la estética característica de la década del 50 y con miles de clichés del cine de esa época. Conozco grandes autores argentinos del género y espero unirme a ellos algún día. Por ahora sigo absorbiendo todos los estrenos en cine y series, y leyendo todo lo que caiga en mis manos.

 

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